El conocimiento, mi pasión; la lectura, mi devoción.

domingo, 19 de mayo de 2013

No se puede amar lo que no se conoce. La ignorancia es como la indiferencia y actúa como un "agujero negro". Se puede amar u odiar, tanto el amor como el odio son paradójicos. En este sino, la música se asemeja a la madeja de Ariadna, desarrolla un hilo conductor de la existencia en el que nadie puede vivir sin una melodía con la que surcamos el laberinto de la vida. Este agudo cuento, "Durandot", nacido con el mismo esquema que el de "Las Mil y una Noche" donde en vez de cuentos, son enigmas, se asemeja a la mitológica Esfinge y a cuantos fulminara por su atrevida ignorancia.

http://www.cuentameunaopera.com/interiores/cuentos/13_turandot/14.htm




La princesa TURANDOT: de la Opera de G. Puccini.

Versión personal de los motivos y razones que se narran en la obra: 
Análisis psicológico de los personajes.

Turandot es una princesa china, muy guapa y bella, pero vengativa con los extranjeros. Su xenofobia era causada porque su abuela fue raptada por unos extraños, criándose su madre sola e inculcando en su hija, la preciosa Turandot, ese odio y desconfianza a las gentes de fuera. Cuando ya creció, su padre la quería casar conforme a las costumbres de la política de estado, con algún príncipe extranjero. Ella entonces, maquinó una estrategia para no desacatar la orden de su padre, el Emperador: le propuso y consiguió, que a sus pretendientes les sometería a una prueba de “competencia” en la que debían resolver tres enigmas; si hallaban la solución, obtendrían su desposorio, pues demostraban capacidad para gestionar el gobierno del reino. Pero si incurrían en la incompetencia y la ignorancia, mostrando incapacidad para resolver los dilemas, pagaban con su vida: siendo decapitados al amanecer. 

Así sucedía muchas veces y cuantos más acudían y sucumbían, su fama se acrecentaba y extendía por reinos cada vez más lejanos. Siempre el mismo ritual: el pretendiente accede al juego golpeando tres veces el gong, a modo de comienzo del reto, y todo el pueblo de China acude, y asiste con pasión e intriga, al desenlace de este concurso: los acertijos de la princesa y del fracaso, la muerte. 

Así apareció en la corte un príncipe proveniente de un país lejano. Acude al desafío.... Fue verla y descubrir en su interior una luz que le encandilaba, un fuego que le abrasaba, todo su ser la adoraba. Sorprendiéndose de la magnífica belleza de esta princesa, confesando no conocer en toda su vida otra tan hermosa, esbelta, de proporciones perfectas y por esta razón, embelesado quiere conquistar su corazón y fundirlo con el suyo en una sola pasión. Sabiendo que la inteligencia será necesaria, pero más aún ganarse su confianza y entrega, ya que él no deja de ser un extraño y desconocido y por tanto despreciado. El príncipe golpeó tres veces el gong y a los tres enigmas se enfrentó, y los tres enigmas resolvió. Entonces la princesa reconociéndose trofeo, vencida, no quiere caer en manos del extraño. 

Ella ha perdido su juego y debe por tanto entregarse, es el pacto que tiene con su padre. El príncipe, inteligente se percata de los sentimientos de rechazo que turban el corazón de su amada. Sabe que por quererla él no es garantía que ella le quiera; y que a la primera muralla derribada ha de superar otro muro mucho más duro, el del odio que la princesa siente al extraño. Entonces arguye una estrategia, plantea él ahora otra propuesta para desbloquear la trama de la amada, toma la iniciativa con un nuevo juego, y ella acepta. Ella lo toma como un rebate para deshacerse del extraño, sin darse cuenta que es el adversario quien ahora propone las reglas de un juego que a ella le ha gustado jugar. Intelectualmente se implica y compromete, pero también emocionalmente, si cual partida de tenis, antes ella tenía la ventaja del saque, ahora ella aguarda que su adversario en el juego lance primero. La partida está igualada. La competencia establecida. Ya no son adversarios, ahora son cómplices. 

El juego lo plantea de igual a igual, él sabe quién es ella, "que ella averigüe quién es él"; su juego es <<averigua mi nombre>>. Él ha acudido a esta corte de incognito, nadie le conoce, viene sólo. Con el riesgo del juego, le plantea que descubra su identidad, si lo consigue, vence ella y al perder él, él no teme perder la vida, declarándole su amor y fascinación. Ella movida por el arrebato de querer ganar ordena: “¡que nadie duerma!” (“nossum dorma”), hasta que averigüen el nombre del extranjero. 

En este proceso de intriga, indagación, excitación por el riesgo de perder una nueva partida, ambos protagonistas, se interrogan, cruzan preguntas y respuestas, se aproximan, se sienten. Se sienten, no ya como seres lejanos, se reconocen parecidos, se acomodan y fluyen con una curiosidad, la de descubrirse el uno en el otro, unidos. En este momento él, como prueba de su amor, le propone que le dirá su nombre si le besa en la boca. Y ella accede. Y en el beso descubre unas sensaciones nunca antes vivida. Y con el beso, caricias; y a las caricias un abrazo. ¡Dios, aquel abrazo! No se sentía abrazada, no se sentía sujeta, sino que volaba. Suspendida, su cabeza flotaba, giraba, mientras indescriptible, no sabía lo que gustaba. Ella goza la satisfacción de conocer el secreto de su amado, conoce su nombre, pero a la par se siente esclava de esa boca que le alimenta de un deseo que antes nunca había conocido. No se siente dominadora, sino cómplice. Sus sentimientos se han ligado. Este nuevo descubrimiento le ha hecho superar aquel miedo que provocara el rechazo y el exterminio del extraño. Se siente nueva, una nueva mujer, capaz de amar, de igual a igual, tanto emocional como intelectualmente

Cuando al amanecer, toda la Corte se reúne ante el Emperador para escuchar la resolución al enigma, Turandot, ya convencida de sus sentimientos, niega haber resuelto la prueba y declara que el nombre del Príncipe no es otro que ¡AMOR!.

De este modo al fallar conscientemente ella, pierde el juego e inteligentemente gana a su príncipe, que se había entregado a ella en vida –pues ponía su vida en sus manos- y alma, porque sus espíritus eran iguales.

Rafael Parejo Herrera

3 comentarios:

CHRISTIAN dijo...

una lectura bonita muy chula y fantastica

Rafael Parejo Herrera dijo...

Gracias "Christian", me alegro que te guste y se ajuste a tus "intereses". Lo que realmente te construye es lo que te aporta y nutre, y reconociendo "que lo que no mata, engorda", hay en nuestras vidas muchas "obligaciones" que aprender, que también te "engordaran"... hay que diversificar. El verdadero Conocimiento es síntesis de muchas y variadas "verdades", y la vida se nos queda corta para abarcarlas todas.

Juan Antonio Ruiz Alonso dijo...

cuando ya crecio, su padre la queria casar conforme a las costumbres de la politica de estado, con algún principe extranjero.
el principe, inteligente se percata de las sentimientos de rechazo
que turban el corazón de su amada.

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